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Prólogo

Poesía, una ética del mal-decir

Lacan tenía la idea de que la maternidad no es la vía regia de la realización de la femineidad, que es una vía metafórica para la mujer. Todo señala lo siniestro del destino humano, esto es, ser hijo de madre. Ser sólo eso… sustituto para la calma necesaria de un destino, sin tino. Lo terrible de este destino, es estar signado por la relación con la madre, en tanto privada impide castrarla. Esto, del lado femenino, da una audacia que va mucho mas allá del pequeño coraje o la timidez masculina.

Lacan diría las grandes terribles que no tienen nada que perder, es una potencia que no se puede amenazar. Admirable sujeto vacío y su más allá. Al padre se lo puede matar, robar. Del lado de la madre, hay algo que sólo puede pivotear de la devoración al ser devorado. De lo que se trata, es de lo limitado de lo humano nacido de mujer. Ser, humano destino, el de la letra, la que traiciona el destino y conmueve las raíces de la palabra para nombrar el drama.

La mitología da cuenta, cuenta el cuento del acontecimiento, del primitivo desenlace, de las vicisitudes del sujeto para nombrar la guerra, la que lastra su espalda hasta el agobio. La poesía dice de esa trama, de ese vacío de sentido que agobia el texto. La poesía es la madre, palabras-padre danzando en un agujero de sentido, el útero del ser. Poesía, no escritura piadosa, no pleno de sentido, no dormidera de éter, no heno burlesco, no onto-saber.

Saber mito, desarmar, armar con cordeles, armar el a, petit a lacaniana. La escritura-mujer, esa que no tiene nada que perder, por estar todo perdido.

Aprender a armar.
Aprender a almar.
Aprender del mar, que no se detiene.
El poeta aprendiz de armador, aprendiz de amador.
Aprender a anudar con letras.
Aprender a anudar con letras, bajo la consigna-ley sin garantía de unión, sólo reunir para no unir nada.
Re-unir, unir la nada, unir para nada… sílabas.
Anudar y descartar nudos imaginarios para volver a anudar colores, cóleras, eras pasadas, alimentos de represión, reinado del sometimiento. Poesía ética del mal-decir, tarea imposible como la del psicoanálisis.

En la vida sólo hay tiempo para salvar la poesía. Escritura que derrumba el verso, que es retruécano fortuito, mal-decida y mal-ditta como la mujer. Escritura-mujer-caos que aturde las axilas de la gramática. Letargo que se quiebra al cabalgar la boca del poeta. En la poesía, las palabras se escapan de los dedos como marginales mortajas de una tumba de voces infinitas.

Son el cadalso de un cuerpo, libro-universal que inflama de terror el alma. La Fundación C.E.P. brinda su espacio a la poesía hecha carne en estos restos del naufragio.

Dra. Eva Puente.

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Helia

Manos
espacios de la piel
vacíos de luz.
Mirada
saturada de sol
busco desperdicios
Ombligo
convocó esos dioses
letargo infinito
de pesadez catastrófica.
Lejano
pertinaz infierno
adormeció mi boca
no hubo encuentro
Detenida fuga
Arritmia.

Helia

Todo se demora en ti
Todo se demora
Hasta el amor.

Helia

Los vértices de mi ombligo
adagio
Portan la Venus
mujer del alba
silenciosa
andamia el dolor

Morada
espera
amotinada redondez

Todo la provoca
el olor
perfume
mieses
holocausto
cataléptica demorada
urgencia.

Muerte que acecha.

Helia

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Monique

Empuñando la carne
en el paraíso púrpura
el motín de lo secreto
es jeroglífico
de la escritura más rota.

Monique

Amo tu muerte
La vagina del mundo
Odio el oxígeno de tu alma
Tu deseo violento
Tus murallas
Ese vino caliente que te engendra.

Monique

Sangre negra
en los trazos de aquella escritura.

Plagio de amor
en la fina aguja de la vida.

Estallido
en la vieja carne de la historia.

Monique

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Asfódelo

Se detalla
gallardo.
Ilusión chorrea
de su armadura.
Deja rastro
pedante.
Don Quijote
no padece
humanidad.

Asfódelo

Es la hora.
De cuajar
recuerdos
ofrecidos al olvido.
De vinificar
tormentas tardías.
La guerra
comenta sus acciones.
Atenea,
ahora, teje.

Asfódelo

En el colmo
de la mar,
sus ojos.

- El silencio
retorna
a los juegos -

Alfonsina
aún, se mece.
Azul debajo de todo.

Se alimenta
de lámparas apagadas.
No yace.

Asfódelo.

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Madelaine

Tres gestos
descomponen
la geometría
euclidiana.
Uno, que hace punto
en lo imposible.
Otro, que hace recta
por vías torcidas.
Y el que anuda paralelas
en el presente.

Madelaine

Cabalga los pliegues
de la vida, con las uñas.
(hace frío)
Su voz se escucha
desde fuera de la escena.
(en los cementerios)

Madelaine

La soledad quema
en el costado
de mi sueño.

Madelaine

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Rey Mix

Urbana melodía.

Desafina la ciudad
sus saxofones.

Ensordece su garganta
el latido impropio
de lo que no es.

Murgas de calaveras
y orquestas de autómatas,
clavan sus estacas
en el pecho de Buenos Aires.

Rey Mix

En la próxima aurora,
los impiadosos
serán lanzados
al océano.

Bramando,
habrán de suscitar la agonía
de todos los verbos conjugados,
de todas las formas del dos.

De todo efecto humano.

Rey Mix

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Eidas

Digo…
Creer en la palabra de la voz escalonada,
creciente del que observa la identidad de cada arrecife,
su
bi
ta
mente
desmenuzar toda apariencia para restituir cada nota del silencio,
iluminar la supervivencia del sueño ceñido por la erosión
y el exilio del furor,
transgredir lo acabado,
asomarse a la condición del que sabe posar una rosa,
hacia lo escotado de las aguas embravecidas del amor,
hallarse,
de eso se trata…

Eidas

Baobabs…

Si mis ángeles de la no guarda se despertaran algún día
les preguntaría en qué se diferencia su soledad de la mía?

Eidas

El mar
macrocosmos marfil manzano
manifiesto maestro mágico
marmío mareado…

Eidas

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Thelma

Ella es
la desventura
de saberse bella y sutil.
La apología de
la evanescencia.
La hilaridad
y la llave de las cárceles.

Ella es
la que vendrá
con las palabras alteradas.
Con la fractura de las tempestades.
Con los dioses y los demonios.

Ella es
la poesía.

Tatiana

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Tatiana

La noche me trae
a mi pena.
Me peina.
Me llena
de negro.
Me encierro.

Me dejo
peinar
por mi pena
negra.

Tatiana

En el gesto
de lo absurdo,
se aprietan
los hilos del tiempo.

Mientras
la ausencia
mancha los detalles,
mi cuerpo
se anuda
en el exilio.

Tatiana

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Lucía

Pequeña
no-mía
como una letra
eres
febril abecedario.

Caricia
ruta de amor
beso inquieto
celebración
de tu piel infinita.

Amor
sublevado oropel
de mí
letra profunda
matiz encontrado.

Hija
raíz del poema
furia acostumbrada
calor que no otorga.

Tiempo
el que sumamos juntas
el que jugamos a pintar
el que caminamos lento.

Hija
escritura
texto sagrado
pequeña
no-mía.

Lucía

Caigo a tus pies
violenta metáfora

venas extraen azules
de las palabras

Versos del cuerpo
cinceles de humo
deseo
Acontece el pasado
pasa la música
Boca
diminutivos
anochece el diálogo.

Lucía

Aquella tarde
fuimos
extranjeros en tierra de nadie.

Aquella tarde
tus manos
empuñaron mi carne.

Aquella tarde
mi cuerpo fue
el filoso cuchillo del ritual.

Aquella tarde
fui impura
en el calibre de tu boca.

Aquella tarde
fui esclava
por la causa del deseo.

Aquella tarde
la piel de una eternidad convocante
fue silencio y muerte.

Aquella tarde
devoramos el pan de las rocas.

Aquella tarde
engendramos a Dios.

Lucía

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Lachicaimaginariavientredealgascontinuademi

Duende de té
con tu harapo deslumbrante
bebes de mi boca de muda
de mis agujas de lengua
amargos alfileres
suturando la herida.

Otros seguirán mirando como te acercas

y te callas.

Lachicaimaginariavientredealgascontinuademi

Te ves tan
apacible
sosegado

¿Por qué miro?

El lugar de mis ojos cuelga de una soga.

Lachicaimaginariavientredealgascontinuademi

Hedor
carnes como tendederos

Decir amor
no te abraza

Derrama noche entre tus piernas

Lachicaimaginariavientredealgascontinuademi

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