Huella, a√ļn‚Ķ

Dice Jacques Derrida

Todo lo que escribo es terriblemente autobiogr√°fico.

Huella: ver hollar. Hollar: 1220-50, pisar. Del mismo origen que el francés fouler, oc. Folar, de fular, it. anticuado follare abatanar… Abatanar: batir, maltratar, magullar, golpear, sacudir, machacar. Ver batan.

Batan: m√°quina hidr√°ulica provista de mazos, para golpear y desengrasar los pa√Īos‚Äô.

Interesante, pisar la huella del origen‚Ķ ir all√≠, a donde todo comenz√≥. En este caso, un origen que ya confiesa lo que le preceder√≠a‚Ķ un golpe escrito en el destino de un hombre, de uno que lucha a trav√©s de toda su vida por dejar de ser blanco‚Ķ logr√°ndolo, a veces; otras, no‚Ķ.En una anticipaci√≥n de la letra que sobrevendr√° ya podemos se√Īalar algunos magullones‚Ķ En su infancia (la expulsi√≥n del colegio), en su juventud (una Francia que no le abre la puerta), en su adultez (un t√≠tulo que se demora en ser legal), en su muerte (un dolor acumulado que se expresa abruptamente y maltrata fatalmente su cuerpo).

En un espa√Īol vulgar, aquel italiano anticuado follare nos deja saber que fue/(es)-cogido‚Ķ Elegido y tomado por una trama que, en su rev√©s muestra lo que nadie ve. As√≠, como √©l nos ense√Ī√≥, observamos que es detr√°s del texto donde est√° el texto, que es detr√°s del lugar del alimento donde la tram(p)a materna cuece sus habas‚Ķ

Entonces, haciendo inicio‚Ķ ¬Ņpor qu√© para hablar de Derrida partimos del t√©rmino huella? Tal vez, por insistencia de una mirada psicoanal√≠tica -que as√≠ nos posiciona frente a lo humano-; tal vez, porque en el texto de su producci√≥n √©sta es la clave de su lectura. En su creaci√≥n, diff√©rance, quedan reunidos: diff√©rance, deconstrucci√≥n, diseminaci√≥n, suplemento, huella, margen.

Y, por insistir, ampliamos las buenas razones que √©l mismo nos ofrece‚Ķ Derrida sustituye la e del vocablo franc√©s diff√©rence por una a, para formar as√≠ el t√©rmino diff√©rance, que no existe en franc√©s; es un neologismo. Practicando una etimolog√≠a que recuerda a Heidegger, Derrida se remonta a la diferencia de usos y significados del t√©rmino griego diaph√©rein y del latino differre, en el origen de los correspondientes verbos franceses emparentados con la diff√©rance. Mientras que el verbo griego diaph√©rein significa s√≥lo una cosa, a saber, diferir, en la acepci√≥n de ser diferente, el verbo latino differre significa por un lado diferir en el sentido de ser diferente y por otro lado diferir en el sentido de aplazar. Igualmente, el verbo franc√©s diff√©rer significa diferir en el sentido de aplazar y en el sentido de ser diferente. Derrida carga estas dos acepciones de caracter√≠sticas ling√ľ√≠stico-filos√≥ficas relacionadas con el tiempo -temporisation (temporalizaci√≥n), retrasar, aplazar- y con el espacio- espacement (espaciamiento), ser diferente-.

Pero, antes, de continuar, orientaremos la lectura‚Ķ Huella mn√©mica: para Roland Chemama es la forma bajo la cual los acontecimientos o, m√°s simplemente, los objetos de las percepciones, se inscriben en la memoria, en diversos puntos del aparato ps√≠quico. La teor√≠a psicoanal√≠tica de las neurosis supone una atenci√≥n particular a la manera en que los acontecimientos vividos por el sujeto, acontecimientos eventualmente traum√°ticos, pueden subsistir en √©l (los hist√©ricos sufren de reminiscencias). De ah√≠ la necesidad de concebir lo que sucede con las huellas mn√©micas, inscripciones de los acontecimientos que pueden subsistir en el preconsciente o el inconsciente y ser reactivadas desde el momento en que son investidas. Si todas las huellas de la excitaci√≥n subsistieran efectivamente en la conciencia, esto limitar√≠a r√°pidamente la capacidad del sistema para recibir nuevas excitaciones: memoria y conciencia se excluyen. En cuanto a lo reprimido propiamente dicho, es necesario que subsista bajo forma de huella mn√©mica puesto que retorna en el sue√Īo o en el s√≠ntoma.

A pesar de algunas formulaciones ambiguas de Freud, la huella mn√©mica no es una imagen de la cosa sino un simple signo, que no tiene una cualidad sensorial particular y que puede ser comparado por lo tanto con un elemento de un sistema de escritura, con una letra. Seg√ļn Laplanche y Pontalis, en el Proyecto de psicolog√≠a cient√≠fica (Entwurf einer Psychologie, 1895), con una orientaci√≥n neurofisiol√≥gica, es donde se patentizar√≠a mejor la originalidad de la teor√≠a freudiana de la memoria. En efecto, en dicho texto Freud intenta explicar la inscripci√≥n del recuerdo en el aparato neuronal sin recurrir a una semejanza entre las huellas y los objetos. La huella mn√©mica no es m√°s que una disposici√≥n especial de facilitaciones que hacen que una determinada v√≠a sea seguida con preferencia a otra.

Dicho esto, huella y palabra deben hacer lazo… de lo contrario eso no habla. Las representaciones de palabra se introducen en una concepción que enlaza la verbalización y la toma de conciencia. Así, a partir del mencionado trabajo de Sigmund Freud, encontramos la idea de que la imagen mnémica puede adquirir el índice de cualidad específico de la conciencia, asociándose a una imagen verbal… Volvemos a encontrar esta concepción en El inconsciente (Das Unbewusste, 1915), en la siguiente forma: La representación consciente engloba la representación de cosa más la representación de palabra correspondiente, mientras que la representación inconsciente es la representación de cosa sola. (Jean Laplanche РJean Bertrand Pontalis).

Y, al ir más allá, nos encontramos con Lacan: En la lengua alemana, das Wort es a la vez la palabra (mot) y el habla (parole). Le mot (palabra) en la lengua francesa, no lo olviden, tiene un peso y un sentido particular. Mot es esencialmente no hay respuesta; como dice en alguna parte La Fontaine, es lo que se calla, mot es justamente cuando ninguna palabra es pronunciada. Las cosas de las cuales se trata y que algunos podrían oponer como estando para Freud en un nivel superior, en ese mundo de los significantes con respecto al cual les digo que es el verdadero resorte de un funcionamiento en el hombre, del proceso calificado de primario. Pero esas cosas son cosas en tanto mudas, y cosas mudas, no es enteramente la misma cosa que cosas que no tienen ninguna relación con las palabras.

De este modo llegamos a cierta asociaci√≥n claramente establecida: huella-letra-palabra‚Ķ Entonces, la ling√ľ√≠stica‚Ķ Amalia Quevedo nos auxilia en un recorrido: A juicio de Derrida, Saussure no lleva el car√°cter formal y diferencial del lenguaje (langue) hasta sus √ļltimas consecuencias, y no se da cuenta por tanto de que el lenguaje es un juego formal de diferencias y oposiciones, donde la primac√≠a corresponder√≠a m√°s bien al significante, que es el que produce el sentido. Los sonidos no significan nada en s√≠ mismos, pero podemos diferenciarlos, y esta diferencia hace posible distintos significados, distintos conceptos. As√≠ por ejemplo: pera, pena, peca, pe√Īa. Una palabra pronunciada verbalmente, para tener sentido y ser identificable depende, de alg√ļn modo, de todos los dem√°s sonidos que no son ella y de los que ella difiere; sin esos otros sonidos, que no aparecen en ella, estar√≠a perdida. Esos otros sonidos est√°n presentes entonces en cierto modo, no est√°ndolo. La palabra los lleva como una huella, necesariamente presente en su necesaria ausencia.

Cada uno de los elementos del lenguaje tiene identidad por su diferencia con los dem√°s. Ello implica que cada uno est√° marcado entonces por los otros elementos que no son √©l. Esta marca es la huella o traza. Ya sea oral, ya sea escrito, ning√ļn elemento del lenguaje puede funcionar sin relacionarse con (diferenciarse de) otro elemento que no est√° presente √©l mismo; cada elemento se constituye sobre la base de la huella que hay en √©l de los restantes elementos del sistema. La mismidad requiere y entra√Īa alteridad, diferencia, que es su condici√≥n. La huella inscribe as√≠ la diferencia en lo mismo, se√Īalando la presencia (ausente) de lo otro.

Si cada signo lleva inscrito el juego formal de diferencias que lo constituye-la huella-, está claro que en cada uno de los elementos del lenguaje (langue) está inscrita una huella de los otros elementos por los que éste se constituye y se diferencia a la vez. En efecto, cada elemento del lenguaje se constituye a partir de la huella dejada en él por los demás, sin que haya nada detrás. Es así como cada elemento depende de los otros, pero no hay un origen absoluto del sentido.

El sentido viene dado, pues, por el sistema de diferencias que constituyen el texto, el cual remite a su vez a otros textos. Hay significación porque hay síntesis de diferencias y de textos… Todo signo es indivisible; todo signo remite a otros que están ausentes, siendo así producto de la huella que hay en él de los restantes elementos del sistema; en una palabra, todo signo es significante de otro significante. El significado ya está siempre en posición de significante, dirá Derrida.

Si las diferencias generadoras de todo sentido están inscritas en cada elemento del lenguaje mediante una huella que remite a otros elementos del sistema, de modo que todo elemento funciona o significa remitiendo a otro anterior o posterior a él, la huella se constituye en texto que no necesita de algo trascendente que lo explique o justifique:

El juego de las diferencias supone, en efecto, s√≠ntesis y remisiones que proh√≠ben que en ning√ļn momento, en ning√ļn sentido, un elemento simple est√© presente en s√≠ mismo y no remita m√°s que a s√≠ mismo. Ya sea en el orden del discurso hablado o del discurso escrito, ning√ļn elemento puede funcionar como signo sin remitir a otro elemento que tampoco √©l mismo est√° simplemente presente. Este encadenamiento hace que cada elemento -fonema o grafema- se constituya a partir de la huella que han dejado en √©l otros elementos de la cadena o del sistema. Este encadenamiento, este tejido, es el texto, que s√≥lo se produce en la transformaci√≥n de otro texto. No hay nada, ni en los elementos ni en el sistema, simplemente presente o ausente. No hay, de parte a parte, m√°s que diferencias y huellas de huellas.

La huella es la huella de la ausencia del otro elemento; pero ausente no quiere decir presente en otro lugar sino hecho, √©l tambi√©n, de huellas. Ning√ļn elemento est√° jam√°s presente en ninguna parte, ning√ļn elemento est√° nunca completamente ausente. Nada, ni en los elementos ni en el sistema, est√° nunca simplemente presente o simplemente ausente; no hay m√°s que huellas. La presentaci√≥n de la ausencia como tal, que se verifica con la huella, no la convierte en una presencia; por el contrario, burla la oposici√≥n presencia/ausencia. La huella no consigue m√°s que borrarse.

Todo sentido, todo origen, toda verdad, toda idealidad son remitidos a la inscripción; los elementos del lenguaje funcionan o significan tan sólo porque remiten a otros elementos anteriores o posteriores. De este modo Derrida penetra (y socava) el signo de Saussure con la huella, una indecidible presencia-ausencia que está en el origen de la significación. El lenguaje queda así montado sobre el movimiento que oscila entre lo presente y lo ausente, en un entretejerse de ambos que no es, sin embargo, ninguno de los dos.

La huella no es ni presente ni ausente; es indecidible. El relevo de diferencias (pera, pena, poro, pato…) depende de una indecidibilidad estructural: el juego de presencia y ausencia que está en el origen de la significación. La noción derridiana de huella establece así que el lenguaje está sujeto a indecidibilidad.

… Para Derrida, en el principio está el signo, lo cual implica que ya no haya cosa, ni signo, ni principio. Derrida observa que el signo ha de estar suficientemente separado de la cosa como para hacerla presente -para representarla- en su ausencia, y suficientemente unido a la cosa como para ser su signo, para remitir a ella y no a otra. El tiempo del signo se reduce así al tiempo en que remite a la cosa; cuando la cosa se hace presente, desaparece el signo. La aludida relación de unión/separación es cuando menos problemática. No hay un nexo natural entre la cosa o referente y el significante que es parte del signo; por esto el signo es arbitrario o inmotivado, es decir, convencional.

‚Ķ Pero queda la prioridad que Derrida hab√≠a concedido al significante sobre el significado. Derrida hab√≠a mostrado ya, en efecto, que el significado est√° siempre en posici√≥n de significante. En el sistema de diferencias que es la lengua, todo significante funciona con referencia a otros significantes, sin que conduzca nunca a un significado. Cuando se busca en el diccionario el significado de un significante desconocido, lo que se encuentra son otros significantes que est√°n por √©l, pero ning√ļn significado. Y es que el significado no es otra cosa que un significante que es puesto en la posici√≥n de significado por otros significantes, de modo que no hay significado o sentido, sino s√≥lo sus efectos.

Ahora bien, el privilegio otorgado al significante se destruye de inmediato, pues el significante que est√° en posici√≥n de significante no puede significar si no es en relaci√≥n con aqu√©l que est√° en posici√≥n de significado, con lo cual devuelve a este √ļltimo la prioridad. No podemos evitar que significante implique siempre significado‚Ķ

La deconstrucción que, en contra de la reducción metafísica, intenta mantener el signo, acaba también por reducirlo. El mantenimiento del signo se lleva a cabo invirtiendo por un lado la prioridad del referente sobre el signo y poniendo a éste por encima de aquél, lo cual implica que no hay cosas que existan en sí mismas fuera de las redes de referencias en las que funcionan los signos. Y por otro lado invirtiendo, en el signo mismo, la tradicional prioridad del significado sobre el significante, con la consecuencia de que ya no hay significado y, al no haberlo, no habrá tampoco significante (porque el significante es significante de significado). Está claro que el mantenimiento mantiene (valga la redundancia) algo insostenible, a saber, la originalidad de lo secundario. Un origen secundario ni es origen ni es secundario. De modo que no hay origen; no hay ni origen, ni principio, ni cosa, ni signo.

No puede extra√Īar entonces que se acuse a Derrida de nihilismo, acusaci√≥n que sin embargo √©l rechaza en√©rgicamente. Ni nihilismo ni virtuosos y sofisticados juegos de palabras, ni ejercicio art√≠stico de la filosof√≠a, ni esteticismo literario. En lugar de todo eso, una reivindicaci√≥n del juego y la danza‚Ķ Una cosa parece cierta: Derrida es aut√©ntico fil√≥sofo en el sentido hegeliano, por cuanto eleva a concepto su propia √©poca (deconstruyendo el concepto, parad√≥jicamente).

Tras la deconstrucción derridiana del signo no quedan entonces significados ni tampoco significantes, que ya no son la dimensión material del signo. Esta deconstrucción sacude las piedras basilares del edificio de la metafísica. La metafísica ha terminado mal, pero no porque haya sido arruinada desde fuera, ni porque se haya descompuesto lentamente en virtud de un declinar intrínseco a ella.

La metafísica no existía, desde su inicio, más que gracias a esta deconstrucción. La metafísica no vive sino de morir por causa de la deconstrucción. La metafísica vive en una incoherencia que no puede ser corregida porque es ella la que da la medida de toda coherencia. Posibilidad e imposibilidad se implican mutuamente. La crítica del signo, su deconstrucción, no puede más que hacerse en el lenguaje de la metafísica del signo y con los conceptos que le son propios. Esta complicidad con la metafísica es insoslayable; nos hallamos en una situación necesaria, ineludible.

Y frente a lo ineludible‚Ķ lo que queda vertido en letra es expresi√≥n de lo que se relaciona con la cosa, que es muda pero no por ello deja de tener relaci√≥n con la palabra‚Ķ seg√ļn se√Īalamos. De tal modo, las palabras, con su costado mudo, y lo mudo, con su costado de letra nos permiten identificar un espacio que, siguiendo otra letra (la de la Dra. Puente), nos dice de un orden, registro, sustantivo‚Ķ simb√≥lico. Lo simb√≥lico es el inconsciente como discurso del Otro, ya que es el √°mbito de la alteridad radical; es el reino de la Ley que regula el deseo en el complejo de Edipo; es el reino de la cultura, en tanto opuesto al orden imaginario de la naturaleza; es el reino de la muerte, de la ausencia y la falta‚Ķ

Es así que, por la letra que en ella falta, una lesión orgánica puede presentarse…. Partiendo del esquema del triángulo de Lacan…
ubicamos, de este modo, al FPS.

lacan

La articulaci√≥n significante: un significante para otro significante -intensa insistencia lacaniana y actora de efectos en Derrida- sufre, en √©l, de su propia creaci√≥n. Deconstruida‚Ķ. el efecto de su ausencia hace el signo corporal, la lesi√≥n org√°nica. Eso que √©l llam√≥ indecidible‚Ķ ¬Ņimposible de decir o imposible de decidir? Tal, quiz√°s, la trampa-p√°ncreas‚Ķ ind√≥mita. Trampa-p√°ncreas o c√°ncer de p√°ncreas‚Ķ aquel que, desde el punto de vista m√©dico, se puede comprender. Empresa de buscar en ese cuerpo fragmentado, que no se halla m√°s en silencio, que grita sus s√≠ntomas, un diagn√≥stico real. Primero es el dolor, lo cardinal, pero que todav√≠a no define si no se acompa√Īa de algo m√°s, y que no provoca la consulta inmediata, a la espera de suponerlo casual y espor√°dico. Y as√≠, en el goce de ese s√≠ntoma indefinido, indefinido por lo poco espec√≠fico y por su prolongaci√≥n en el tiempo, se sigue el camino de aquellas huellas mudas que no se dejan descubrir, porque lo que importa en realidad no es saber cu√°l es el diagn√≥stico sino fundir el cuerpo de los √≥rganos con el cuerpo de goce. Ese cuerpo de goce que seguramente no era desconocido ni indiferente a Derrida por su gran conocimiento del tema, del que sin embargo no pod√≠a/quer√≠a salir. En el cumplimiento de su propia evoluci√≥n aparecen la astenia, la adinamia y la hiporexia, con ella la p√©rdida de peso. Y, antes de hacer m√°s frondosa su sintomatolog√≠a, que ya no puede pasar inadvertida a √©l ni a los dem√°s, consulta.

De all√≠ en adelante el goce se intensifica: m√©todos de diagn√≥stico complementarios. An√°lisis de sangre de rutina, rutina de lo desconocido, de buscar sin saber muy bien a ciencia cierta qu√©, porque todav√≠a el tumor no se palpa, est√° oculto, ocult√°ndose, creciendo hacia atr√°s y el atr√°s no es palpable, no se deja descubrir. Incipiente anemia, amilasemia elevada. Comienza a orientarlos, a los m√©dicos, tal vez p√°ncreas. Ecograf√≠a abdominal: imagen de aspecto hiperecog√©nico en cuerpo de p√°ncreas, h√≠gado dos peque√Īas im√°genes hiperecog√©nicas en l√≥bulo hep√°tico derecho de 1.3 y 0.7 cm. de di√°metro respectivamente. Diagn√≥stico presuntivo: c√°ncer de p√°ncreas con met√°stasis hep√°ticas. Ya no se oculta, est√° all√≠, se ha dejado descubrir. Ahora se piden los marcadores tumorales, porque para eso tiene la medicina el genoma humano, aunque √©ste no cure y no cambie en nada, hasta la actualidad, la evoluci√≥n del paciente.

Y el paciente es informado de su enfermedad, en -ferm√©-dad, su encierro en ese goce. Es informado de las met√°stasis hep√°ticas, sus metas para la estasis, para detenerse, detenerse para volver a su origen, al origen del ser, aunque en ello, le vaya la propia vida. Saben tambi√©n que el gen KRAS 2 est√° mutado y que hay una delecci√≥n homocig√≥tica en SMAD 4. As√≠ es, ha inhibido la actividad de los genes supresores tumorales, que, ante la mutaci√≥n de KRAS 2 no han hecho nada m√°s que aceptar como propia la progenie celular que se replicaba at√≠pica, autoreplicante, incestuosa, sin respetar las fronteras del p√°ncreas y sus adyacencias, que viajaron a distancia por la sangre, ese fluido vital y otras veces mort√≠fero. Acept√≥ su carga gen√©tica, si no la acept√≥ se hallaba sujeto a ella en SMAD 4. Probablemente tan sujeto a ella como su padre, que tambi√©n muri√≥ de c√°ncer cuando √©l ten√≠a 40 a√Īos.

La propuesta de tratamiento no es muy amplia, al haber metástasis hepáticas la posibilidad es sólo quimioterapia. Con ella el dolor por la flebitis en la zona de administración frecuente de la droga, los vómitos incoercibles, tal vez un poco mejor con drogas que inhibirán el vómito a nivel del sistema nervioso central, más astenia, más adinamia y más anorexia.

La sobrevida: seis meses a un a√Īo‚Ķ Y aqu√≠ el camino desesperado de Derrida por producir, producir y producir‚Ķ Libra una lucha interna, como √©l la define en uno de los √ļltimos reportajes‚Ķ La guerra con el goce de la enfermedad. Me encuentro en guerra conmigo mismo y usted no sabe hasta qu√© punto.

El origen tumoral maligno en el cuerpo del p√°ncreas, atacando al cuerpo, su propio cuerpo, m√°s tarde, en totalidad. Cuerpo palabra que muerde el cuerpo, significante en una cadena de significantes que, en un punto se vuelve gel(como nos ense√Īa Lacan), ese sujeto que se vuelve inlocalizable en el fondo de su lesi√≥n, se pone a gozar solo. Lo m√°s escondido, lo m√°s dif√≠cil de diagnosticar a tiempo, como para asegurar que ese goce no tendr√° fin, no al menos hasta que no haya m√°s cuerpo de goce, sin el cual ya no se puede gozar.

La extimidad del goce. Se trata del retorno al goce, el goce retorna a su n√ļcleo.

Un significante representa a un sujeto para otro significante… he ahí el vacío de goce, la extimidad de un goce que está fuera del cuerpo. Es un trazo que se traza de su círculo sin poder ser contado. Trampa de un solo significante. Se cierra el círculo. Hay un plus de goce que se identifica S2 o -1, siendo: -1, el Gran Otro. Hace aquí su propia deconstrucción, la de ese cuerpo, lo que siempre se negó a definir, la diferensia, cuerpo, no es ya sólo cuerpo de páncreas, de un solo órgano que fragmenta en el sentido de afección médica con sus dos aspectos afecto y dolencia, es tratar de volver al principio del ser, perder el ser y ser sujeto del lenguaje, con ausencia de leyes, es un goce todo. Un goce mortífero. Especialmente para él que se manejaba en ese ámbito, el lenguaje, ese que le dio sentido a su teoría… lo que se dice, lo que no se dice y se lee entre líneas.

Y, si de gozar se trata, llega la invasión tumoral, varios meses después, a la cabeza del páncreas. La quimioterapia fue sólo paliativo temporario que ya no tiene sentido repetir. Con ella la obstrucción de la vía biliar y la ictericia. Vómitos y obnubilación del sensorio. Y, en la lucha por seguir en esta vivencia copulativa incestuosa, no debe permitir la disminución de la conciencia. Se coloca un stent en el colédoco con lo que los síntomas retrogradan.

La cabeza del p√°ncreas, la cabeza, el cerebro, las v√≠as de conducci√≥n, la actividad intelectual, deben restituirse y ponerse a salvo un tiempo m√°s‚Ķ Y, sin duda, su producci√≥n intelectual sigue siendo fruct√≠fera, porque √©l sigue librando batallas de esa guerra perdida-ganada seg√ļn el √°ngulo desde donde se la mire.

Finalmente las met√°stasis lo invaden todo, la totalidad de esos √≥rganos que dan marcas en el cuerpo del testimonio del goce, h√≠gado, pulm√≥n, resto del p√°ncreas, est√≥mago‚Ķ y muere o no muere, no por las met√°stasis ni el c√°ncer sino por las causas internas que lo llevaron a gozar hasta la muerte. Seg√ļn lo que dice la prensa: sin sufrir, o sufriendo seg√ļn se quiera leer deconstructivamente.

Entonces‚Ķ Una huella marca el paso siguiente. Exclusi√≥n que da origen a la b√ļsqueda en el devenir del pensamiento hist√≥rico. Escape fugaz de la conciencia. Descontrucci√≥n que permite leer ah√≠ donde nadie lee. Quemar la superficie de la palabra, hacerla cenizas. Someter el cuerpo a una gimnasia que hace estallar cientos de part√≠culas dando origen a otro decir de un diferente. Salvar la escritura como forma perpetua. Presente en la ausencia de un desconocido. Poci√≥n m√°gica indecible por ser cura, por ser veneno. Memoria interna que se hace externa para morir en la quietud de un significante que da vida a otro significante. Todo lo vivo se alimenta de lo muerto. Huella que deja otro. Morada de la represi√≥n que no ol-vida. S√≥lo se oculta para no ser detectada y se alimenta de pulsi√≥n de muerte para hacerse visible en la expresi√≥n √ļltima.

Todo sucede como si algo estuviese escrito en el cuerpo, algo que nos es dado como un enigma‚Ķ dice J. Lacan. Jacques Lacan ‚Äď Jacques Derrida, cada uno en su aventura relee a los maestros descubriendo los vac√≠os que han sido emparchados de certezas, impidiendo as√≠ el traspi√© hacia una otra dimensi√≥n. Se atreven a las fuentes y sus emanaciones, sacudiendo las certezas. No tienen miedo de la incertidumbre, la hacen su aventura.

Y la aventura de Derrida hab√≠a comenzado de este modo‚Ķ Su preadolescencia transcurre en un momento social en el que su ser jud√≠o lo condiciona, debe ceder su lugar al segundo, siendo √©l el primero. A los 10 a√Īos se lo excluye de la educaci√≥n y la justicia, nada es justo aunque √©l sea el primero. Debe ingresar a otro colegio para continuar, pero en 1942 es expulsado, no queda dentro del 7% admitido. En 1943, tendr√° ya 13 a√Īos y reingresa al Liceo.

A los 17 a√Īos sue√Īa con ser jugador de f√ļtbol profesional (1947), quiz√°s porque el √ļnico modo de abrir puertas y salir al exterior es jugando una buena estrategia‚Ķ una buena estrategia para llegar al punto de hacer port√®, Tor, gol. A esta edad hace su primer curso de filosof√≠a, a partir de all√≠ se sabe destinado a escribir.

La revoluci√≥n contra la raz√≥n s√≥lo puede hacerse en ella, seg√ļn una dimensi√≥n hegeliana (‚Ķ). Al no poder operar sino en el interior de la raz√≥n desde el momento en que √©sta se profiere, la revoluci√≥n contra la raz√≥n siempre tiene la extensi√≥n limitada de lo que se llama, en el lenguaje del ministro del interior, una agitaci√≥n.

Contra ella no podemos apelar sino a ella, contra ella no podemos protestar sino con ella, no nos deja, en su propio terreno, sino el recurso a la estratagema y a la estrategia.

Viaja a Paris a los 19 a√Īos, ingresa como interno a Louis Le Grand, desaprueba dos veces su examen final, luego intenta ingresar a La Escuela Normal Superior e ingresa al tercer intento, en 1952. Durante los a√Īos 1950/51, Derrida, est√° fr√°gil de salud, sufre de insomnio y colapso nervioso, tiene 21-22 a√Īos. (Si recordamos que a sus 10 a√Īos es excluido de la educaci√≥n, a sus 12 es expulsado y que reci√©n a los 13 a√Īos reingresa al Liceo, podemos suponer que sus dificultades se debieron a la historia, ya que su desarrollo intelectual y profesional muestra que no se trata de un mal estudiante o uno poco aplicado.) A los 27 a√Īos se casa en Boston y se va a √Āfrica a prestar el servicio militar como soldado de segunda clase siendo maestro de franc√©s e ingl√©s, durante la guerra de liberaci√≥n de Argelia, hasta los 29 a√Īos. Luego, a los 30 a√Īos se establece definitivamente en Francia, comienza a ense√Īar en la Sorbona y en Telquel y Critique realiza sus primeras publicaciones. En 1963 es padre por primera vez, nace Pierre.

Desde 1964 es profesor ayudante en L√Čcole Normale Sup√®rieure. En 1967 es padre por segunda vez, nace Jean. En ese a√Īo publica sus primeros tres libros. En 1968 comienza la gran acogida internacional recibiendo varios doctorados honoris causa. Se abre una puerta extranjera. La √≠ntima, se le cierra. A sus 40 a√Īos muere Aim√©e Derrida, su padre amado.

Yo trato de mantenerme en el l√≠mite del discurso filos√≥fico. Digo l√≠mite y no muerte, porque no creo en absoluto en eso que hoy se llama com√ļnmente la muerte de la filosof√≠a (o la muerte de cualquier otra cosa: el libro, el hombre, Dios).

En 1972 se producen muchas publicaciones, las Estrategias y Coloquios se editan reunidas en 3 vol√ļmenes. Es nombrado profesor visitante de la John Hopkins University. En 1980 se publica La carte postale. De Socrates √† Freud et au-del√† , a 10 a√Īos del fallecimiento del padre. A sus cincuenta a√Īos hacen que presente su doctorado.

Las marcas escritas est√°n abandonadas, desgajadas del escritor; contin√ļan sin embargo produciendo efectos m√°s all√° de la presencia del escritor y m√°s all√° de la actualidad presente de su sentido, o sea, m√°s all√° de la vida misma del escritor.

Escribir es producir una marca que constituirá una clase de máquina que a su vez es productiva… La desaparición del escritor no evitará que siga funcionando.

Toda escritura, para poder ser lo que es, tiene que ser capaz de funcionar en radical ausencia de todo destinatario empíricamente determinado en general… Esto no es una modificación de la presencia, sino una fractura de la presencia, la muerte o la posibilidad de la muerte del destinatario.

En1981/82, a los 51/52 a√Īos, dicta un seminario clandestino en Praga, se lo detiene con una mentira y es encarcelado. Luego de una campa√Īa de firmas, el gobierno franc√©s interviene para que sea liberado, as√≠ es expulsado de Checoslovaquia.

Nuevamente una expulsi√≥n, una puerta que se cierra. En 1982 act√ļa en la pel√≠cula Ghost Dance, la danza del fantasma. En 1983 se abre otra puerta, es miembro fundador y codirector del College Internacional de Philosophie en Paris. De 1985 a 1986 hace silencio en tanto publicaciones, a partir de 1987 retorna a su letra con t√≠tulos como la invenci√≥n del otro, El esp√≠ritu de Heidegger es la cuesti√≥n..

En 1990, a 20 a√Īos del fallecimiento del padre, se publica Donner le temps, M√©moires d¬īaveugle, L¬īautoportrait et autres ruines. Dicta seminarios en la URSS, en la universidad de Mosc√ļ, puede volver a Praga.

Podemos leer, en los títulos de sus obras, algo que se cuenta, una historia que lo precede, Historia de una mentira: prolegómenos, Fuerza de la ley: fundamento místico de la autoridad, la reconstrucción de las fronteras de la filosofía: la retirada de la metáfora paterna. Se retira la metáfora paterna, una metáfora paterna que no ha sido efectiva, que no ha abierto luz, No escribo sin luz artificial… lo que dio lugar a la afección La hospitalidad. saboreándola en secreto, A taste for the secret, hasta donar la vida… o la muerte, Donner la mort (2000).

En febrero de 2003 recibe el diagn√≥stico de c√°ncer de p√°ncreas. En la √ļltima entrevista que le hicieron (publicada en Le Monde) Derrida dice: Yo nunca aprend√≠ a vivir. ¬°En Absoluto!. Aprender a vivir deber√≠a significar aprender a morir, a tener en cuenta, para aceptarla, la mortalidad absoluta, sin resurrecci√≥n ni redenci√≥n, ni para s√≠ ni para otro‚Ķ

Dejo aquí un fragmento de papel, me voy, muero: imposible salir de esta estructura, ella es la forma constante de mi vida. Cada vez que dejo partir algo veo mi muerte en la escritura.

Deja papel, sí. Papel de letra, intento de diferensia-ción, de lazo que permita ir más allá… Deja papel, muere y no muere… indecidible paradoja. Deja piel, escrita, también…

As√≠, cierta lectura, mas no siendo verdadera en su literalidad, s√≠ lo es en su sust-ansia. Ansia de ser dicho, de decirse, de des-decirse de otro decir‚Ķ ind√≥mito‚Ķ huella, a√ļn.

Cronología y obras(anexo). Aquí una somera cronología de la vida de Jacques Derrida:
J. Derrida nace el 15/7/1930 en El Bihar ‚Äď Argelia, hijo de Aime√® Derrida (Franc√©s) y Georgette Safar (Jud√≠a sefaradita), seg√ļn las leyes del pueblo jud√≠o que se establecieron en √©pocas de guerras e invasiones y las mujeres sufr√≠an de violaciones, todo hijo de vientre de madre jud√≠a pertenece al pueblo jud√≠o.
Su escolaridad, desde los 5 a√Īos trascurri√≥ en El Bihar. En 1939 comienza la Segunda Guerra Mundial. A los 10 – 11 a√Īos debe ceder su puesto de primero en la clase al segundo para el izamiento de la bandera por su condici√≥n de jud√≠o, all√≠ lo que se ve como verdad no lo es (En 1940 Petain firma el armisticio franco alem√°n y franco italiano el 22 y 24 de junio). Derrida es excluido de la educaci√≥n y la justicia el 3/10/40.
En 1941 entra en el Liceo Ben Aknoun para realizar el 6¬ļ curso, cerca de El Bihar.
En 1942 es expulsado del Liceo el 1er d√≠a de clases por un decreto del gobierno de Vichy (Laval) que reduc√≠a la admisi√≥n de jud√≠os en los colegios franceses de un 14% a un 7%. .En mayo-junio, en Francia, se inician las deportaciones y la resistencia organizada. Petain el 8/11 ordena la resistencia de los aliados N de √Āfrica, el 9/11 desembarcan los aliados, el 10/11 se firma el armisticio francoaliado en √Āfrica, el 13/11 en √Āfrica Occidental Francesa con Darlan al frente, se suma a los aliados.
En 1943 reingresa en el Liceo de Ben Aknoun hasta 1947.
A los 17 a√Īos sue√Īa con ser jugador de f√ļtbol profesional, tambi√©n a esa edad hace su primer curso de filosof√≠a y a partir de all√≠ se sabe destinado a escribir, a los 18 a√Īos hace las lecturas de Kierkegaard, Heidegger comenzando su orientaci√≥n hacia la filosof√≠a.
En 1949 realiza su primer viaje hacia Francia a Paris e ingresa como interno en Louis Le Grand, donde desaprueba dos veces su examen final. Luego desea ingresar a la Escuela Normal Superior y fracasa dos veces en el intento, durante 1950/51 Derrida est√° muy fr√°gil de salud, sufre de insomnio y colapso nervioso.
(¬ŅTen√≠a Derrida que repetir lo vivido en su infancia?)
En 1952 ingresa a la Escuela Normal Superior, donde estudia filosofía y allí conoce a Althusser, nacido en Argelia, y milita en grupos de extrema izquierda no stanilistas.
En 1953 viaja a Lovaina a investigar los archivos de Husserl, allí entabla amistad con Foucault. Escribe Le problème de la genèse dans la philosophie de Husserl, texto que es publicado en 1990.
En 1956-57 se lo admite en la Agregaduría. Recibe una Beca como auditor especial en la Universidad de Harvard, en Cambridge y Massachussets, para consultar los microfilms de las obras inéditas de Husserl.
Derrida planea hacer su tesis doctoral sobre Husserl, pero abandona ese proyecto ya que quiere cuestionar el modo académico de escribir sobre filosofía.
En junio de 1957 se casa en Boston con Margueritte Aucouturier, con la cual tienen dos hijos Pierre (1963) y Jean (1967).
Comienza la traducción y edición de El origen de la geometría de Husserl.
Entre 1957 y 1959 presta el servicio militar durante la guerra de liberaci√≥n de Argelia (Argelia es colonia francesa total desde 1847, la liberaci√≥n de Argelia comienza a gestarse desde 1930, en 1954 estalla la rebeli√≥n inici√°ndose una guerra de liberaci√≥n que no terminar√≠a hasta 1962). Derrida solicita ser destinado como maestro a una escuela de Khol√©e cerca de Argel en donde durante dos a√Īos, como soldado de segunda clase, sin uniforme, ense√Īa franc√©s e ingl√©s a hijos de soldados, argelinos o franceses. All√≠ tiene encuentros frecuentes con Pierre Bordieu. Sue√Īa con una posible convivencia entre franceses y argelinos.
Entre 1959 y 1960 se establece definitivamente en Francia.
Entre 1960 y 1964 ense√Īa en la Sorbona filosof√≠a general y l√≥gica. Es ayudante de S. Bachelar, etc. Realiza sus primeras publicaciones en Telquel y Critique.
En 1962 recibe el Prix Cavaillès, de epistemología moderna por su Introducción a El Origen de la geometría de Edmund Husserl.
Desde 1964 hasta 1984 trabaja como profesor ayudante, a instancias de Hyppolite y Althusser, de historia y filosofía en la Escuela Normal Superior. Entre 1965 y 1972 mantiene contacto con el grupo Tel Quel.
En 1966 participa en un coloquio que llegar√° a ser famoso, en la John Hopkins University, donde conoce a Paul de Man y a Lacan. En 1967 publica sus tres primeros libros.
En el 68 mantiene frecuentes encuentros con Maurice Blanchot, a quien Derrida admira y aprecia de modo singular. Dicta seminarios en Berlín, hace varios viajes.
A partir del 68, Derrida encuentra una creciente acogida internacional (se le conceden varios doctorados honoris causa), mientras que en Francia sólo halla cerrazón y bloqueo.
En 1970, Aimè Derrida, el padre, muere de cáncer.
En 1971, dicta una Conferencia en el Congreso de las sociedades de filosofía de lengua francesa en Montreal: Signature, evenement, contexte.
En 1972, se realiza elColoquio Nietzsche en Cerisy-la-Salle (con Deleuze, Klossowsky, Kofman, Lacoue-Labarte, Lyotard, Nancy, Pautrat, etc). Ruptura definitiva con Sollers y Tel quel. A partir de este mismo a√Īo comienzan a editarse n√ļmeros monogr√°ficos de revistas as√≠ como trabajos colectivos sobre Derrida. Se publican Positions, Marges de la Philosophie y La diss√©minacion, que recogen art√≠culos, conferencias y entrevistas de los a√Īos 1969 a 1971.
En el mismo a√Īo, 1972, es nombrado profesor visitante de la John Hopkins University, en 1975, de Yale.
En 1974, inaugura la colección La philosophie en effect con S. Kofman, Ph. Lacourthe y J. L. Nancy en las Editions Galilée. Redacta el Avantprojet pour la fondation du Groupe de recherches sur l’enseignement philosophique. Se publica Glas.
En 1975, se supone que sucede el inicio del compromiso que Derrida mantiene con el GREPH (Groupe de Recherches sur l‚ÄôEnseignement Philosophique) hasta 1979, fecha en la que se edita la √ļltima de las publicaciones colectivas realizada por ese grupo. Con esta labor se emprende una tarea de cr√≠tica institucional que Derrida contin√ļa.
Conoce a d’Adami y a Titus-Carmel. Se hace amigo de ellos y escribe textos para algunas de sus exposiciones. Participa en las jornadas de Cerisy sobre Ponge
Empieza a ense√Īar varias veces al a√Īo en Yale, junto a Paul de Man y Hills Miller.
Se publica, en el volumen colectivo Mimésis des articualtions, Desarticulatios de la mimeuse y Economimesis, ensayos sobre la economía y la teoría estética de Kant; y de Limited Inc.; da respuesta a la crítica de John Searle de su lectura de Austin.
En 1979, emprende, junto con otros, la iniciativa de los Etats g√©n√©raux de la Philosophie, que se celebran en la Sorbona. Tambi√©n, la Mesa redonda con Derrida en Montreal en torno a la problem√°tica de la autobiograf√≠a y la traducci√≥n. Estos debates son publicados bajo el titulo L‚Äôoreille de l‚Äôautre en 1982. Realiza un primer viaje al √Āfrica negra, para la conferencia de Cotonou.
En 1980, entre el 23 de julio y el 2 de agosto, se celebra un coloquio, organizado por Lacoue-Labarthe y Nancy, en Cerisy en torno a la obra de Derrida. Las actas de dicho coloquio son publicadas bajo el título Les fins de l’homme a partir de travail de Jacques Derrida (1981). Se publica La carte postale, de Sócrates à Freud. Presenta su tesis para el doctorado.
En 1981, en el mes de abril, se celebra un coloquio sobre La carte postale de Derrida, el que es publicado bajo el t√≠tulo Affranchissement du transfert et de la lettre en 1982. Durante el curso acad√©mico 1981-1982 Derrida imparte un curso de doctorado, en calidad de profesor asociado, en la Facultad de Filosof√≠a de San Sebasti√°n. Las sesiones de este curso est√°n recogidas en La filosof√≠a como instituci√≥n, una de las cuales es Nietzsche: Pol√≠ticas Del Nombre Propio. Va a Praga para dirigir un seminario clandestino. Seguido durante varios d√≠as e interpelado al acabar el seminario, es finalmente detenido en el aeropuerto y, luego de que la polic√≠a finge encontrar drogas en su equipaje, es encarcelado por elaboraci√≥n y tr√°fico de drogas. Se realiza una campa√Īa de firmas por su libertad. Luego de la intervenci√≥n del gobierno franc√©s es expulsado de Checoslovaquia.
En 1982, act√ļa con Pascale Ogier en la pel√≠cula de Ken McMullen Ghost Dance. Se publica D‚Äôun ton apocalytique adopt√© nagu√©re en philosophie, texto que Derrida present√≥ como contribuci√≥n al coloquio de Cerisy de 1980. En 1983, comienzan las actividades del Coll√®ge International de Philosophie (Paris), del que Derrida es miembro fundador y co-director hasta 1985. Participa en la organizaci√≥n de la exposici√≥n Art contre Apartheid, en las iniciativas para crear una Fundaci√≥n cultural contra el apartheid y en el comit√© de escritores Pour Nelson Mandela. Muere de Paul de Man.
En 1984, Otobiographies: L’enseignement de Nietzsche et la politique du nom propre.
En 1985, visita en Buenos Aires a Jorge Luis Borges. Dicta conferencias en Montevideo.
En 1986, por invitación de Bernard Tschumi, empieza a trabajar con el arquitecto Peter Eisenman en un proyecto para el parque de la Villette. Esta colaboración provocará numerosos encuentros y publicaciones en el campo de la investigación arquitectónica. Colabora en una película sobre Caryl Chessman. Se establece la publicación de Parages (sobre Maurice Blanchot), de Schibboleth (sobre Paul Celan) y de Mémoires (sobre Paul de Man). Colabora en un libro sobre Artaud: Antonin Artaud. Dessins et portraits. En otro del arquitecto Bernard Tschumi: La case vide y en otro a favor de Nelson Mandela: Pour Nelson Mandela.
En 1987, act√ļa en la obra del artista del video Gary Hill, Disturbance. Lee Feu la cendre con Carole Bouquet para la Biblioth√®que des voix. Participa en un congreso internacional sobre la ley en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valencia. Es profesor visitante en la universidad de California. Se publican: Feu la cendre, Ulysse gramophone, Psych√©. Inventions de l‚Äôautre y De l‚Äôesprit. Heidegger et la question.
En 1988, realiza el tercer viaje a Israel, se encuentra con intelectuales palestinos en los territorios ocupados. Se publica Sign√©ponge, de M√©moires -pour Paul de Man (versi√≥n francesa aumentada con un √ļltimo cap√≠tulo sobre la pol√©mica desencadenada en torno a Paul de Man y el nazismo) y de Limited inc.
En 1990 dicta Seminarios en la Academia de Ciencias de la URSS y en la Universidad de Mosc√ļ. Sucede su primer regreso a Praga desde su encarcelamiento de 1981.
Publica: Du droit à la philosophie, Mémoires d’aveugle, L’autoportrait et autres ruines.
En 1991, Circonfession, L’autre cap. La démocratie ajournée, Donner le temps. La fausse monnaie, Choral Work
En 1993, Spectres de Marx. L‚Äô√Čtat de la dette, le travail du deuil et la nouvelle Internationale, Kh√īra, Sauf le nom, Passions.
En1994, Points de suspensión, Politiques de l’amitié.
En 1995, Mal d’archive. Une impression freudienne, Moscou aller-retour
En 1996, Apories. Mourir -s‚Äôattendre ‚Äėaux limites de la v√©rit√©‚Äô, Monolinguisme de l’autre ou la proth√®se d’origine, R√©sistances √† la psychanalyse.
En 1997, Adieu Рà Emmanuel Lévinas, Cosmopolites de tous les pays, encore un effort!
En febrero de 2003, se le diagnostica el c√°ncer de p√°ncreas.
El 9 de octubre de 2004, seg√ļn cierto decir, (no)muere Jacques Derrida.
Obras
En 1962 publica la introducción y traducción de L’origine de la géométrie de Husserl.
En 1967 publica tres obras que lo dan a conocer como el nuevo pensador post-estructuralista (Foucault ya era entonces famoso): – De la grammatologie, la m√°s org√°nica de las tres, donde analiza la filosof√≠a del lenguaje de L√©vy-Strauss y Rousseau. -L‚Äô√Čcriture et la diff√©rence, una colecci√≥n de brillantes ensayos, en los que, en oposici√≥n al logocentrismo, desarrolla su nueva concepci√≥n de la escritura, que no es ya el sustituto del habla. En esta obra Derrida se beneficia adem√°s de la tradici√≥n jud√≠a: L√©vinas, Jab√©s. -La Voix et le Ph√©nom√®ne, sobre el signo en Husserl.
En 1972, las estrategias y coloquios de Derrida aparecen recogidos en tres vol√ļmenes de ensayos:
La Dissémination (contiene, entre otros, La pharmacie de Platon).
Marges de la philosophie (contiene: La différence, La mythologie blanche, etc.).
Positions (contiene coloquios, entrevistas, de los a√Īos 67 a 72, y es especialmente claro).
Glas (1974).
√Čperons: les Styles de Nietzsche (1978).
La Vérité en peinture (1978).
La carte postale. De Socrates à Freud et au-delà (1980), donde Derrida analiza la categoría del sujeto a través de fingidas cartas de amor, y recoge dos ensayos sobre el psicoanálisis.
D’un ton apocalyptique adopté naguère en philosophie (1982).
Signéponge / Signsponge, sobre Ponge (1982).
Otobiographies. L’enseignement de Nietzsche et la politique du nom prope (1984).
De l’esprit. Heidegger et la question (1987).
Feu la cendre (1987).
Ulysse gramophone. Deux mots pour Joyce (1987).
Mémoires d’aveugle (1990).
Donner le temps (1990).
Circonfession (1991).
L’autre cap, suivi de La democratie ajournée (1991).
Kh√īra (1993).
Spectres de Marx (1993).
Politiques de l’amiti√© suivi de L‚ÄôOreille de Heidegger (1994).
Résistances -de la psychanalyse (1996).
Apories. Mourir ‚Äď s‚Äôattendre aux limites de la v√©rit√© (1996).
Monolinguisme de l’autre ou la prothèse d’origine (1996).
Adieu Рà Emmanuel Lévinas (1997).
Cosmopolites de tous les pays, encore un effort! (1997).
Historia de la mentira: prolegómenos.
Fuerza de la ley: el fundamento místico de la autoridad.
La reconstrucción de las fronteras de la filosofía: la retirada de la metáfora.
Du droit à la philosophie du point de vue cosmopolitique (1997).
Ecografía de la televisión: entrevistas filmadas.
No escribo sin luz artificial.
La hospitalidad.
A taste for the secret.
¡Palabra! instantáneas filosóficas. On cosmopolitanism and forgiveness.
Donner la mort (2000).
L¬īUniversite: sans condition.
Estados de √°nimo del psicoan√°lisis, lo imposible m√°s all√° de la soberana crueldad.
El siglo y el perdón seguido de fe y saber.
Papel de m√°quina: la cinta de m√°quina de escribir y otras respuestas.
Y ma√Īana qu√©‚Ķ
Acabados: seguido de Kant, el judío, el alemán.
Bibliografía
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Le Monde – 19 de agosto de 2004; entrevista realizada por Jean Birnbaum.
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New England Journal of Medicine; Internet.
Puente, Eva; L’Ecole, 2004.
Quevedo, Amalia; De Foucault a Derrida – Pasando fugazmente por Deleuze y Guattari, Lyotard, Braudrillard; Ediciones Universidad de Navarra; Navarra; 2001.
Sociedad Americana de C√°ncer de p√°ncreas; Internet
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